Las cicatrices son el resultado del proceso de regeneración de los tejidos frente a una herida en cualquier parte del cuerpo. Pueden formarse por muchas razones: ser el resultado de infecciones, cirugías, lesiones o inflamación del tejido. Su composición varía, por lo que la apariencia puede ser plana, abultada, hundida o coloreada, como también puede ocurrir que duelan o provoquen picazón.

El aspecto final, y por consiguiente el tratamiento de una cicatriz, va a depender de muchos factores:

  • el tipo de piel
  • la localización en el cuerpo
  • la dirección de la herida
  • el tipo de lesión
  • la edad del paciente
  • el estado nutricional

En una sociedad donde la apariencia física ocupa un lugar fundamental en la vida de las personas, las cicatrices pueden producir un daño estético y /o funcional importante. Con una evaluación adecuada de cada lesión y su ubicación en particular, se pueden aplicar distintos tratamientos con muy buenos resultados para tratar de hacer menos visibles aquellas marcas que producen tanto complejo e incomodidad.